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EL LENGUAJE DEL CINE.

EL LENGUAJE DEL CINE.

El montaje, que en la obra de Griffith juega el papel principal y que le dio los éxitos más clamorosos.

Griffith llegó a él por medio de la acción paralela.

Y, en esencia, ahí se quedó, permitiendo a la cinematografía de la otra mitad del globo terrestre, de otra época y con otra formación, darle cima.

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Es natural que la concepción del montaje de Griffith, ante todo las acciones paralelas, aparezca como una copia de su comprensión dual del mundo, que corre como dos paralelas de ricos y pobres hacia cierta hipotética “conciliación” allí, donde…se cortan las paralelas, o sea en aquel infinito inalcanzable.

Es entonces natural que nuestra concepción del montaje naciera de una aprehensión distinta de los fenómenos, de la concepción monista y dialéctica del mundo.

Serguei Eisenstein– Cinematismo-Domingo Cortizo, Editor- Buenos Aires- marzo de 1982.

Resulta fundamental, al iniciar este trabajo, establecer una diferenciación entre compaginación y montaje. Compaginación es un conjunto de operaciones destinadas a ordenar, cortar, y ajustar sincrónicamente un material fílmico. Podría decirse que es la etapa final de la creación cinematográfica. El trabajo en moviola es una práctica generalmente perdida en el desamparo y el compaginador un ser olvidado, en quién recae la responsabilidad última, la tarea concreta y específica de editar, armar, la obra. Sin embargo debemos entender como montaje un término destinado a indicar la naturaleza específica de la obra cinematográfica; como necesidad o exigencia del espectáculo cinematográfico de estar fraccionado en planos o tomas. Por lo tanto, montaje, es un término estético. Ya desde el momento de crear un guion técnico sobre papel, señalando tomas o planos por separado, se comienza a elaborar el montaje de un film. Tomamos, aquí, conceptos de la obra de Rafael C. Sánchez, Montaje cinematográfico. Arte de movimiento.

El concepto de imagen (fantasma para los griegos) incluye toda la gama de datos sensoriales que se acumulan en la memoria imaginativa y se encuentra ligada a las emociones, sentimientos ya sean nobles o innobles. Juega, entonces, la imagen un papel fundamental en el pensamiento ya que todo lenguaje nació de las imágenes y la palabra es abstracción pura. Toda la realidad, imperativo de la naturaleza, se compone, en nuestra mente, en imágenes que se nos figuran con olores, sabores, texturas diferentes, emociones concordantes o discordantes. El valor de la imagen reside en su efecto de representación, que nos mueve o nos conmueve ante nuestro propio pensamiento. Si el hombre ha pensado en imágenes, si piensa en imágenes, es posible imaginar la realidad a partir de ellas o capturar la realidad a través de ellas. Si el discurso cinematográfico nos trasmite una idea, lo logra a través de imágenes que es necesario configurar en el terreno de lo estético. El cuadro cinematográfico hace referencia a una medida, 3 x 4 y 3 x 5,5, que se llamó cuadro académico y que después se pretendió echar por tierra con la aparición de la pantalla en cinemascope, en setenta milímetros, etc., que llevó a discusiones sobre nuevas tendencias a contar en cine o modificaciones en la estética del montaje. El cuadro, con su adecuada constitución, con sus elementos estéticos debidamente conformados, debe captar la imagen y transformarla en célula para el discurso cinematográfico. Así como el plano cambió la manera de decir en el cine de Griffith, usado en forma sucesiva, configurando acciones paralelas, el cine Ruso contrapuso la unidad de los mismos en fusión. Se pasó de la esfera de la acción a la esfera de la idea. Contar epopeyas en planos generales, el uso de primeros planos sucesivos como una línea elemental que no es posible unir nunca, se manifiesta como un tránsito en la esfera de la acción. En cambio, el juego de las contraposiciones en el montaje encierra una fuerza de acción muy honda y a través de la contraposición desnuda–como afirma Eisenstein–se elaboró el sistema de contraposición interior compleja que constituye cada frase del montaje y que exteriormente no se advierte. Se genera así movimiento, trascendencia, y se rompe el paralelismo, la inmutabilidad que impide transformar el universo de la estética natural. El montaje se corresponde con innumerables representaciones acerca del objeto o fenómeno, las cuales por la ley de pars pro toto surgen a partir de los detalles. No son cinco detalles que se unen en un todo, sino cinco todos cada uno tomado desde un ángulo diferente. Así el detalle cobra identidad, el plano se conforma de manera única y cada uno representa la totalidad y forma parte del movimiento que generosamente genera. Ya hemos dicho que todos los lenguajes se originaron en imágenes; podemos afirmar que esta totalización del detalle conforma un lenguaje de imágenes, que estructurado en planos, conformará la idea de obra cinematográfica. Esta estética, esencialmente dialéctica, transita el terreno de lo real transformando los elementos del todo, conformando un discurso angular, caleidoscopio de detalles que son todo y que permite construir la fusión a partir de la unidad de los mismos. El montaje es, en consecuencia, el lenguaje del cine; no la sucesión de imágenes sino la contraposición de toto desde diversos ángulos.

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CINÉFILO O COLECCIONISTA.

CINÉFILO O COLECCIONISTA.

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La palabra cinéfilo significa aficionado al cine; posiblemente–aunque no aparezca en los diccionarios–podríamos decir que su significado tiene que ver con amor por el cine. Philos (amor en griego) relacionado con la estructura Philos- cine o sea amor por el cine. Sin embargo la palabra coleccionista se refiere a la afición que consiste en la agrupación y organización de objetos de una determinada categoría. Creemos importante destacar diferencias importantes entre las dos palabras, ya que cinéfilo puede referirse a cualquier persona que demuestre una inclinación natural a ver cine; mientras que coleccionista es quien se afana por agrupar películas, clasificarlas, mantenerlas en buen estado, mostrarlas o no a los demás. También coleccionismo de cine lleva implícito el concepto de valor cultural y comercial que terminan por significar una tendencia especial diferente al concepto cinéfilo como amor por el cine. Sin embargo la práctica nos demuestra que un coleccionista de cine puede ser un cinéfilo en esencia, también un historiador del género, como así un técnico en la conservación del material. Más allá del esfuerzo económico que representa abordar una colección de películas, se debe aclarar que este tipo de agrupación incluye proyectores, cámaras y accesorios que se mantienen en buen estado y que se inscriben dentro de lo que podríamos llamar disciplina: el cine como objeto. Si anotamos palabras relacionas como recolección, compilar, selección o cierta clase de modismo como cositero/a el coleccionista de cine es un acopiador de materiales, maquinarias y elementos de montaje.

En Buenos Aires podemos encontrar, aún hoy, coleccionistas que atesoran material invalorable y que desarrollan un ritual que pocas personas conocen. Ritual en cuanto a la clasificación, exhibición del material en salas propias, en clubes, en la intimidad de sus casas. Pero el coleccionismo de cine exige conocimientos especiales en cuanto a mantenimiento, almacenamiento y estado del material. De acuerdo a los diferentes formatos puede establecerse algún estándar para mantenerlos: El formato de 8 milímetros se suele conservar en sus cajas originales de cartón, plástico o aluminio; con el formato 9 y ½ milímetros se sigue la norma anterior, así como con el Súper 8; mientras que el 16 milímetros generalmente se conserva en latas o en contenedores que pueden ser de chapa o plástico, aunque también se los mantiene en cajas de cartón. Con respecto al formato de 35 milímetros generalmente se lo mantiene en sus latas originales. Las estanterías deben ser de chapa–aunque los films de hoy sean ininflamables–para asegurarse que no se produzca riesgo de incendio. El coleccionista cuenta con empalmadoras (generalmente de celo o cinta adhesiva) para arreglar los films que se corten o los que recibe con perforaciones deficientes. Cuenta, además, con visionado ras o moviolas que utiliza para controlar las películas y proceder a restaurar eventuales roturas. Todo buen coleccionista clasifica su material, lo numera y recopila la información en un catálogo destinado a tal fin. Pero la labor de cualquier coleccionista no estaría completa si las películas no fueran liberadas de su principal enemigo: el polvo. Debido a la estática el polvo se adhiere a la superficie de las cintas que, al pasar por la platina de los proyectores, terminan por rayarse y recibir así daños irreparables. Es necesario eliminar, en lo posible, la estática limpiando la cinta con líquidos producidos para tal fin o usando solventes. Cada formato debe tratarse de manera diferente. En el caso de 8 milímetros y Súper 8 milímetros deberá limpiarse el film con solvente industrial de buena calidad mezclado con una cucharadita de vaselina líquida por litro. Para 16 milímetros se recomienda aguarrás de buena calidad con una cucharadita por litro de vaselina o aguarrás común sin vaselina. 35 milímetros se le puede aplicar el mismo procedimiento cuidando que las perforaciones estén lubricadas. El proceso de limpieza y lubricación se realiza embebiendo un trozo de tela no abrasiva en el líquido y dejando desplazar el film entre el mismo sujeto por el índice y pulgar. Durante este procedimiento se descubren las perforaciones en mal estado y se procede a su reparación. Se aconseja limpiar los fotogramas a empalmar con thinner para que la cinta pegue sobre la superficie libre de grasitud. Demás está decir que el trozo de tela se debe mantener siempre limpio, cambiándolo constantemente a medida que se ensucia.

El coleccionista realiza una labor constante en relación al mantenimiento de su colección y debe su prestigio, entre sus pares, a la calidad y variedad del material que conserva. Algunos de ellos se especializan en un solo formato, así como los hay que acopian varios formatos. El valor de una colección no solo se refiere a su costo, sino a la cantidad, variedad, calidad, estado de las copias coleccionadas. También es posible encontrar coleccionistas de género cinematográfico (comedia, western, guerra, etc.) así como cine de cierto país o países (cine Argentino, Francés, Checo, etc.).

Este tipo de actividad no es, lamentablemente, común en nuestros días pero podemos encontrar, todavía, ciertos pioneros que no abandonan sus bobinas en los sótanos a la merced del olvido, el polvo y la humedad.