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LA ESTÉTICA, LA NATURALEZA Y EL HOMBRE.

LA ESTÉTICA, LA NATURALEZA Y EL HOMBRE.

Por Carlos Anández

Estética es un término que puede interpretarse dentro de diferentes acepciones: en forma general puede usarse como referido a lo bello. Dentro de la filosofía generalmente se circunscribe a tres diferentes ramas: a) el estudio de la esencia y la percepción de la belleza. b) El campo de la teoría del arte. c) El estudio de la percepción en general, sensorial o entendida de manera más amplia. Etimológicamente, estética, se compone de las voces griegas aisthetike<sensación, percepción>, aisthesis<sensación, sensibilidad> e ica<relativo a>. Si nos ceñimos a la primera interpretación podríamos decir que la estética se refiere al estudio de las razones, las emociones estéticas y también a las diferentes formas del arte. Pero preferimos movernos dentro de la acepción coloquial, así como referirnos a las diferentes ramas de la filosofía. Porque es dentro de la interpretación histórica donde vamos a incluir el análisis estético. Para poder esbozar una opinión al respecto debemos referirnos al hombre. Sin la consideración del hombre como sujeto natural y social no encontraríamos motivos valederos para interpretar el conocimiento estético, porque no existe conocimiento sin la presencia del hombre como no es posible considerar el pensamiento disociado de la imagen y la abstracción que significa la palabra. Realizar un análisis específico de los diferentes ítems, enunciados con anterioridad, nos ubicaría en un terreno superficial, elemental, sin historicidad y por lo tanto estéril. Si no se considera al hombre como unidad dentro del universo natural, si no se define al hombre como un ser en cuanto a su existencia natural, su esencia incluida en la esencia del todo natural, no sería posible considerar el hecho histórico como un todo dentro del todo-que no es mas que la estructura dialéctica- fundamento elemental del desenvolvimiento histórico. Es necesario, entonces, considerar al hombre en sociedad, donde la realidad objetiva se convierte en realidad de las fuerzas esenciales humanas, así los objetos pasan a ser la objetividad de sí mismo. Entonces si los objetos confirman y a la vez realizan la objetividad del hombre–porque se convierten en sus objetos­– debemos entender que el hombre mismo se hace objeto. Según los objetos se transformen en propios ha de depender de la naturaleza del objeto y de la naturaleza de la fuerza esencial en concomitancia con ella. Así dice Karl Marx en los Manuscritos económico-filosóficos de 1844: “Lo peculiar de cada fuerza esencial reside precisamente en su peculiar esencia y también, por tanto, en el modo peculiar de su objetivación, de su ser vivo, objetivo, real. Por tanto. El hombre no es afirmado en el mundo objetivo solamente en el pensamiento, sino con todos los sentidos.” Podemos entender que el sentido de un objeto es para mi– ­que solo es posible a tono con el–si llega hasta donde llega mi sentido y por eso los sentidos del hombre social sean diferentes a los sentidos del hombre no social, “ así también es la riqueza objetivamente desplegada de la esencia humana la que determina la riqueza de los sentidos subjetivos del hombre, el oído musical, el ojo capaz de captar la belleza de la forma, en una palabra: es así como se desarrollan y, en parte, como nacen los sentidos capaces de goces humanos, los sentidos que actúan como fuerzas esenciales humanas. Pues es la existencia de su objeto, la naturaleza humanizada, lo que da vida no sólo a los cinco sentidos, sino también a los llamados sentidos espirituales, a los sentidos prácticos ( la voluntad, el amor, etc.), en una palabra, al sentido humano, a la humanidad de los sentidos.”(Karl Marx, op. cit.). Si la estética es, de alguna forma, el estudio de lo bello, el estudio de la historia del arte, de las razones y las emociones, la esencia y la percepción de la belleza, es necesario que incluya como su fundamento primario la determinación del concepto de hombre objeto social, hombre sensorial, hombre ser objeto en cuanto los objetos sean. Pero el objeto artístico–hecho artístico si se pudiera decir–no depende pura y exclusivamente en sí, sino que termina por ser en cuanto el hombre lo concibe a priori en la esencia subjetiva y lo conforma en objeto real partiendo de objetos que servirán de estructura al mismo objeto artístico y por, ende, lo bello será afín a dicho objeto en cuanto mantenga compatibilidad histórica. La compatibilidad histórica es afín al hombre como objeto universal y como voluntad transformadora de la naturaleza. Entonces, la obra de arte, no ha de ser en cuanto no sea la transformación del objeto materia prima que por obra de la acción subjetiva se transforma por medio del trabajo en obra de arte. Y el arte despertará el sentido artístico, pero la más fabulosa obra de arte carecerá de sentido en cuanto no despierte la capacidad subjetiva que depende del objeto particular del hombre para generar lo esencial del sentido del arte. Podríamos decir que la experiencia histórica del hombre, la experiencia cultural, determinará la fundamentación de la obra de arte y la condición indispensable para tal hecho es la normativa o reglamentación del hecho artístico como experiencia real o sea como objeto en si. Pero como ya hemos esbozado para que el “hombre se convierta en objeto de la conciencia sensible y la necesidad del “hombre en cuanto a hombre” se convierta en necesidad, sea necesario pasar por la historia preparatoria y desarrollo de toda la historia. La historia es por sí una parte real de la historia natural, de la transformación de la naturaleza del hombre.”(Karl Marx, op. cit). Resulta importante afirmar que la representación subjetiva de un objeto arte depende de una objetivación cultural que responde a una estructura científica fundamental que no representa más que la necesidad de ser hecho histórico. Cuando hablamos de transformación–termino que puede caberle a lo ético–nos referimos específicamente a transformación objetiva y la obra de arte es la transformación sujeto objeto, objeto, objeto, que no es posible separar de la esencia natural. Por lo tanto una obra literaria es objeto en cuanto responde a un objeto subjetivo que por obra de la palabra, del pensamiento, del hacer cultural, del hombre objeto natural, se presenta como objeto ante los sentidos humanos que la incorporan a su esencia. Cualquier manifestación artística se transforma en el devenir histórico, es fuente incesante en el ser natural que no es otra cosa que la representación sensorial del hombre.

Obra citada: Carlos Marx, Manuscritos económico-filosóficos de 1844. Versión en español de Wenceslao Roces, correspondientes al volumen antológico Marx, Engels y el marxismo, de ediciones en Lenguas extranjeras, 2° edición, Moscú, 1948.
D.R. Cop. 1968, sobre la versión española por Editorial Grijalbo, S. A, avenida de las Granjas, 82, México, 16, D. F. Primera edición.

LA LIBERTAD.

LA LIBERTAD.

Por Carlos Anández

Pero también la idea de libertad es al fundamento del derecho humano, necesidad que se inscribe en la historia como detonante de importantes revoluciones sociales y políticas.

Pero también la idea de libertad es al fundamento del derecho humano, necesidad que se inscribe en la historia como detonante de importantes revoluciones sociales y políticas.

Para la libertad me desprendo a balazos
de los que han revolcado su estatua por el lodo.
Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos,
de mi casa, de todo.
Miguel Hernández.

Dedicar un pequeño espacio al concepto de libertad es tarea difícil. Porque es necesario transitar senderos afines al hombre que podrían conducirnos a interpretaciones más cercanas a lo ético que aquello fundamentalmente histórico. Será necesario determinar la dirección en que vamos a usar el término libertad o sea si estimaremos libertad “para” o libertad “de”; que es lo mismo que decir voluntad de hacer o voluntad de ser. Más allá de su significación el término libertad encierra la idea de felicidad y por ello la idea de bien y como idea de bien es moral y como moral es al objeto subjetivo del hombre y como tal común a otros, humano, social. Pero también la idea de libertad es al fundamento del derecho humano, necesidad que se inscribe en la historia como detonante de importantes revoluciones sociales y políticas. Seguramente la lucha por la recuperación de un derecho social, aunque se inscriba en un momento histórico determinado, lleva impresa una premisa que en principio es moral, porque se fundamenta en la voluntad “para “consentir con otros un fin que no será mas que una conquista para la sociedad toda. Si la voluntad nace como realidad individual, en la medida que suma en otros, adquiere valor colectivo y se transforma en voluntad de poder. “Mientras le anime la voluntad de no aprisionar cada pensamiento nuevo en la envoltura de las leyes que se cristalizan en su entorno, oprimiéndolo como a las gotas de lava de que nos habla Nietzsche, pronto llegará el momento en que esa evolución no encuentre en su camino ningún obstáculo fundamental. En esto radica nuestra concepción de la libertad, en esto radica también la grandiosidad y, al menos en nuestro planeta, la unicidad provisional del cerebro humano, el cual, pese a sus gigantescas diferenciaciones y estructuraciones, es un órgano cuya función posee una capacidad de cambio digna de un Proteo, dispuesta a rebelarse incondicionalmente contra las limitaciones funcionales condicionadas por su propia estructura, y en un grado ni siquiera conocido por ese protoplasma que puede prescindir de estructuras rígidas.”(Konrad Lorenz- La teoría Kantiana de lo apriorístico bajo el punto de vista de la biología actual-Argos Vergara- 1983). Karl Marx en su intento de incluir el hombre en la naturaleza afirmaba: “El objeto primero del hombre-el hombre-es la naturaleza, la sensibilidad, y las especiales fuerzas esenciales sensibles del hombre, del mismo modo que solo encuentran su realización objetiva en los objetos naturales, sólo pueden encontrar, en general, su autoconocimiento en la ciencia del ser natural.(…) Un ser se considera independiente cuando se halla sobre sus propios pies, y sólo se halla sobre sus propios pies cuando debe a sí mismo su existencia.(…) El ser por sí mismo de la naturaleza y del hombre es inconcebible para él, porque se halla en contradicción con todas las cosas tangibles de la vida práctica.”(Karl Marx-Manuscritos económico-filosóficos de 1844-Grijalbo-1968). En esa contradicción señalada por Marx reside la causa fundamental para que la sensibilidad sea la base de toda ciencia y partiendo de ella “bajo la doble forma de la conciencia sensible y la necesidad sensible”, si la ciencia parte de la naturaleza, será ciencia real. Entonces para que el “hombre se convierta en objeto de la conciencia sensible y la necesidad del “hombre en cuanto a hombre “se convierta en necesidad, hay que pasar por la historia preparatoria y de desarrollo de toda la historia. La historia es de por sí una parte real de la historia natural, de la transformación de la naturaleza del hombre.”(Karl Marx- op. cit).

Es evidente, entonces, que el hombre debe considerarse integrado a las fuerzas de producción, siendo en cuanto trabaja y en cuanto su transformación en hombre–según Federico Engels–se fundamenta en el trabajo. El hombre transforma la naturaleza–los objetos naturales–desde su origen, desde que es capaz de comunicarse por medio de la palabra, que es la abstracción a través del objeto sensorial del objeto natural y de la imagen que conforma el pensamiento. El papel que juega el trabajo según Federico Engels–en la transformación del mono en hombre– es, de alguna manera, afirmación de su transformación cerebral, diferente en primates inferiores incapaces de generar elementos compatibles con la ciencia histórica. Así la mano humana es un componente físico fundamental con el que, el hombre, es capaz de generar cambios en la materia objeto de que es parte y forma: la naturaleza. Pero visto de esta manera el concepto cobra una abstracción demasiado elevada y parece desprenderse de la realidad tangible; porque el sentido evolutivo ya no lo es, sino que el sentido evolutivo parece concebirse solo con la palabra transformación. Transformarse es, de alguna manera, cambiar de forma y es aquí donde encontramos sentido a los enunciados anteriores. Cambiar de forma a través de la historia no significa un momento mágico, sino la aceptación real del objeto que cambia en cuanto adquiere sensibilidad y se conduce por su voluntad “para “revelarse como parte del objeto natural y encuentra su capacidad de “ser “parte de la naturaleza. Luego de este punto–el hombre en cuanto a hombre–se descubre sin esfuerzo que la voluntad debe entenderse como categoría intrínseca de la conciencia humana, generada en el protoplasma cerebral, que se inscribe en la ciencia natural como sensibilidad generadora, que no se representa como abstracción sino como direccionalidad, transformación social en cuanto al objeto humano, que es en sí objeto natural. Lejos se sitúa, entonces, el desarrollo anterior de aquella afirmación de Kant: “El deseo de extender nuestros conocimientos es tan grande, que solo detiene sus pasos cuando tropieza con una contradicción clarísima; pero las ficciones del pensamiento, si están arregladas con cierto cuidado, pueden evitar tales tropiezos, aunque nunca dejen de ser ficciones. (pp.152) Kant, [Immanuel] Kritik der reinen Vernunft- traducción: José del Perojo. Crítica de la razón pura- Buenos Aires, Losada, 1938. Pero el pensamiento, aunque ficción para Kant, es para nosotros una actitud reveladora, proceso de voluntad de hacer, de comprender. Tal vez en el Hegelianismo de Marx se pueda encontrar aquella explicación donde los hechos tienen origen en la historia y la historia parte de la historia de la ciencia natural según Marx. Entonces, de acuerdo al asunto que nos ocupa, debemos afirmar que la voluntad “de “ser libre se incluye en la historia y como tal en la historia de la ciencia natural. Tal manifestación, de ser moral, es solo intencionalidad; de ser histórica, es transformación de un objeto esencial como producto de una revolución social.

Obras citadas: Lorenz Konrad, Wuketits Franz M., La evolución del pensamiento, Argos Vergara, Barcelona, 1983.
Marx, Karl, Manuscritos económico-filosóficos de 1844, Grijalbo, México, 1968.
Kant [Immanuel] Kritik der reinen Vernunft- traducción José del Perojo, Crítica de la razón pura, Buenos Aires, Losada, 1938.
Aranguren, José Luis L. El marxismo como moral, Alianza editorial, 1968.
Engels, Federico, El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre, Editorial Progreso, Moscú, 1970.
Engels, Federico, El origen de la familia, la propiedad privada y el estado, Editorial progreso, Moscú, 1970.

MÚSICOS CAMAJUANENSES EN LA MEMORIA

MÚSICOS CAMAJUANENSES EN LA MEMORIA

Editorial BAUPRÉS anuncia, para este mes, MÚSICOS CAMAJUANENSES EN LA MEMORIA de Jesús Linares, en formato digital. La obra se circunscribe al territorio de Camajuaní, Villa Clara, Cuba. No es un compendio de historia de la música de la región, ni de sus músicos; es un relato basado en recuerdos y documentos que el maestro Linares atesoró por muchos años. Su vida en la música, su carrera profesional como instrumentista y arreglador le permitieron conocer innumerables agrupaciones musicales, bandas, conjuntos, vocalistas, instrumentistas. Por consejo de amigos Linares aborda la tarea de escribir estas memorias que hoy EDITORIAL BAUPRÉS hace llegar al público con esmerado diseño y guardando el estilo sobrio, natural, que hace de esta obra un documento esencial.

Para que usted comience a disfrutar de la obra vaya este adelanto:

ARMANDO ROMEU Y LOS MÚSICOS CAMAJUANENSES.

Armando Romeu y González es una figura emblemática de nuestra música, no solo porque es parte del clan de la familia Romeu, sino porque ha sido– sin duda alguna– el máximo difusor en Cuba de aquel género al que, tal vez, se hubieran adherido Bach o Mozart: el Jazz.

Armando, sobrino del legendario “mago de las teclas” Antonio María Romeu, hermano de Mario Romeu –director por décadas de la orquesta del Instituto Cubano de Radio y Televisión– padre de ese magnífico vibrafonista que es Armandito Romeu, tío de Mayito Romeu, excelente guitarrista de rock y también tío de la reconocida y brillante directora de orquesta Zenaida Castro Romeu, líder y fundadora de la sobresaliente agrupación de cámara femenina que es la Camerata Romeu, aprendió a ejecutar la flauta a muy temprana edad en la Banda Militar de Regla que dirigía su padre. Posteriormente trabajó como suplente del flautista de la popularísima orquesta de su tío interpretando la “crema y nata” del repertorio danzonero. En 1924 tocaba en el Jockey Club donde alternaba con la banda de Jazz del norteamericano Ted Naddy. Tuvo allí la oportunidad de escuchar y enamorarse del Jazz que estos interpretaban. Llegó a comprarle el instrumento a uno de los saxofonistas de Naddy y poco tiempo después tocó con su banda, que regresó de gira por nuestro país.

Según criterio del reconocido maestro Mario Bauzá, Armando, si no hubiese sido un brillante pedagogo, se hubiera destacado igualmente como ejecutante del saxofón. Con Bauzá tocó en la orquesta del Cabaret Montmatre y ya en 1933 lideraba su primera banda y en 1940 fundó la Orquesta Bellamar, que en 1942 se convertiría en la orquesta del archifamoso Cabaret Tropicana; con la que acompañó a importantes figuras de la época como Nat King Cole. Al frente de dicha orquesta grabó la mayor parte de los temas que aparecen en su disco- en castellano– y Romeu fue el arreglista del conocido Quizá, quizá. Por estos años, que el maestro estuvo al frente de la Orquesta del Tropicana, algunos músicos Camajuanenses como los profesores Lázaro Rivas León, trompetista y Ovidio Mujica, trombonista, tocaron eventualmente como suplentes bajo su batuta.

En la década de los sesenta, en plena etapa revolucionaria, el maestro pasa a dirigir la Súper Big Band- que creara por aquel entonces el Consejo Nacional de Cultura con el nombre de Orquesta Cubana de Música Moderna- de la que formaron parte figuras que hoy son leyendas del Jazz como Paquito D’Rivera, Chucho Valdés, Arturo Sandoval o Carlos Averhoff. Entre los miembros fundadores de esta Súper Banda se encontraba el destacado trombonista Camajuanense Modesto Echarte; poco después, el maestro, formó parte del Departamento de Enseñanza Artística del Ministerio de Cultura donde se desempeñó como metodólogo. Llegó a tener más de mil estudiantes matriculados en el curso de orquestación, Taller de Música Popular, que dictaba por correspondencia gracias a una licencia de la Berklee School of Music que le permitió traducir dicho curso al castellano y al braille. Entre sus alumnos se encontaban Lázaro Rivas León, Director de la Banda Municipal de Conciertos, los trompetistas Conrado Delgado y Juan de Dios Gómez, Heberto Casanova, pianista, Osvaldo Torres Bulit, trombonista y este servidor.

Armando nunca dejó de hacer jazz y con frecuencia viajaba hasta la ciudad de Santa Clara para montar y presentar conciertos de este género con la Orquesta de Música Moderna de Villa Clara, Monumental Jazz Band, que fuera orgullo de todos los Villaclareños hasta que a inicios de los noventa desapareciera como consecuencia de la crisis socio económica conocida como Período Especial que conmovió a nuestra querida Patria. De aquella banda formaban parte músicos Camajuanenses como el pianista Heberto Casanova, los trombonistas Marcos Peñate, Osvaldo Torres o Ismael Monterrey, los trompetistas Lázaro Rivas, Guillermo Acosta o Conrado Delgado Camajuanense por adopción.

A mediados de 1988, Armando Romeu, presidió el jurado del Festival Rodrigo Prats in Memoriam en la ciudad de Sagua la Grande. Tuve, entonces, la dicha y el honor de ser invitado junto a mi colega Eliot Porta–también Trombonista– a liderar la sección de trombones de la orquesta del festival, que la noche de clausura, presentó un Petit Jazz Concert bajo la batuta de Armando Romeu interpretando clásicos del género como Take the A Train o Night in Tunissia. Quizás me resten nombrar algunos músicos de nuestro querido pueblo que tuvieron relación profesional con aquel pionero del jazz en nuestro país. Es posible que Osvaldo “el Chino” Casanova también haya sido parte de los músicos actuantes.

Tal vez, este pequeño trabajo, sobre la relación profesional entre músicos Camajuanenses y el maestro Romeu, sirva como homenaje a este baluarte de la Cultura Universal y en particular del Jazz en nuestra Patria.

JESÚS LINARES

“LA MAGNANIMIDAD, ESA RARA VIRTUD”

“LA MAGNANIMIDAD, ESA RARA VIRTUD”

Annia Linares

Por Annia Linares Gutiérrez

Para muchos oír hablar de magnanimidad los transporta en el tiempo a la Roma de los césares. El calificativo de magnánimo, así como el de augusto, que luego se adjuntó al nombre de cada emperador, puede parecer propiedad y licencia solo de grandes personalidades.

Quizá a nadie se le ocurra tildar de magnanimous a personas comunes que comparten su vida diaria con nosotros y que no tienen ninguna relación, ni siquiera intelectual, con tronos o imperios.

En estos tiempos, podemos pensar a veces que la magnanimidad es un término obsoleto, anticuado. Entre los más jóvenes tal vez digamos que está cheo, fula, o fuera de onda, y que ya es imposible aplicar a alguien un adjetivo así para describirlo. Sin embargo, estoy convencida de que aún podemos hablar de seres y sentirnos magnanimous.

A pesar de que entre las nuevas generaciones están resquebrajados algunos valores tocantes al amor al prójimo, (entiéndase pareja, padres, amigos, compañeros o cualquier persona que se cruce en nuestro camino) aún quedan, o quedamos, porque me incluyo, los que respetamos y somos capaces de dar y recibir amor,

Entre los jóvenes, las costumbres se han relajado un tanto, tal vez por la influencia mediática de un mundo globalizado, por las numerosas revoluciones sociales que se sucedieron durante el siglo XX, o hasta por meros descuidos y generosas tolerancias de nuestros padres a la hora de educarnos. Esto y más, es posible.

Pero no todo está perdido. Queda todavía el joven amable que le cede el asiento del ómnibus al anciano, que regala flores sin la intención de la rápida conquista para luego marchitarse en un “si te he visto nome acuerdo” y que habla de “los viejos” (sus padres), con orgullo y la admiración de un buen hijo.

No se trata de ser emperador o de vivir en la Antigua Roma, ni de realizar proezas en unit Guerra. Para conocer la verdadera magnanimidad, esa rara virtud, bástenos con amar y ser grandes de corazón.

Annia Linares Gutiérrez (Camajuaní, 24 de Mayo de 1982), graduada de periodismo en la Facultad de Comunicaciones de la Universidad de la Habana. Trabajó, desde que se graduó en 2005, en diferentes medios como prensa escrita (Periódico “Vanguardia” y en el boletín Amanecer de la Diócesis de la ciudad de Sta Clara, como editora y correctora), en la radio (como periodista y como locutora en la emisora radial CMHW de Villa Clara) y como presentadora en el mosaico noti-cultural de Valle visión ( telecentro de la provincia antes mencionada).